Aquí no os voy a soltar la perolata artística sobre la “plasticidad emocional del momento inherente de la imagen de la fotografía”. Ese tipo de palabrería, me resulta pedante y estéril. Solo sirve para impresionar a quien no tiene ni puta idea aunque lo disimule o para echar un polvo con una chavala que va de "culturoide" cuando somos feos de cojones.
Por el contrario, reconozco que soy un inútil como artista. Siempre tuve necesidad de expresar emociones, situaciones reales o ficticias y sobretodo de pintar, dibujar, crear... Pero como ya he dicho, soy un inútil para ello. Se que un lápiz, un carboncillo o un juego de pinturas son mas baratos que un sofisticado equipo de fotografía. Pero como siempre fui torpe para la pintura, la escultura y el dibujo, (pero la imaginación y sensaciones que llevo dentro me rebosan), necesitaba expresarlas de alguna manera.
Y aquí es donde entran en juego la fotografía y la escritura.
Con ellas creo todo un mundo de realidad o de fantasía. Manipulo emociones creando límites para estados de razón o de locura y soy feliz creando belleza o sensaciones.
Soy muy serio en mi trabajo, pero procuro que no se note.
Mis fotografías suelen partir de encargos profesionales, porque soy un fotógrafo humilde y la economía no me da para vender una obra maestra y tocarme los huevos durante un año. Por ello trato de imprimir en mis simples y humildes trabajos, mi sello personal.
Mi creatividad, mi fantasía y la crudeza de mi vida, que quedan en una pequeña porción de mi roto corazón en forma de foto.
Mis fotos son como mis hijos. Una vez hechas y acabadas, me da pereza entregarlas a veces. Un trato indigno o vulgar, no esta hecho para ellas. Para ese tipo de trabajos, hay montones de excelentes fotógrafos a los que no les duele abandonar esa pequeña parte de si mismos. Pero yo las trato con mimo. Las miro una y otra vez, las rectifico y nunca suelo estar contento del todo con el resultado. Opino que siempre se pueden mejorar y lo intento.
Aún así, suelo publicar mucho en prensa especializada de motor. Fotografía "de combate" a veces, creativa otras y artística en las menos.
Es lo mas parecido que encontré a ser corresponsal de guerra (mi aspiración no conseguida desde pequeñito) y dicen las malas lenguas, que mi Mundo, pasiones y modo de vivir, quedan impregnadas en mis fotos, como si de una canción de blues se tratase.
Las fotografías de motoristas, músicos, rockeros, pin ups, modelos "políticamente incorrectas" y "fotos canallas" son mis preferencias y los retos, mi objetivo. Gusto a veces de fastidiar el trabajo a cirujanos plásticos y psicólogos haciendo fotos de gente fea, gorda, deforme... Y sacar lo mejor de ella.
Me encanta que una modelo deprimida porque se cree fea me diga aquello de “ Esa chica tan guapa soy yo? Y dibuje una sonrisa en su boca y sobretodo vuelva ese brillo característico a su mirada.
La luz es una buena amiga. Independiente y anárquica, me dice frecuentemente como quiere que la use.
Me muestra formas y texturas inimaginables hasta que ella, me las desvela. Ella y solo ella es capaz de transformar una foto que todo el mundo hace igual, en otra completamente diferente.
Así soy yo. Diferente. Mi técnica, mi manera de ver la fotografía, mi vida, mi ¿arte? Trata de crear un mundo nuevo y sugerente en una sociedad que frecuentemente es vulgar y gris.
Puedes decir que mis fotos son una mierda. Puedes decir que te ponen cachondo o que te dan verdadero asco. Puedes negarte a mirarlas dos veces por la sensación que te provocan o quedarte hipnotizado sin poder quitar la mirada de ellas. O que con ellas entras en éxtasis...
Pero nunca me hundas diciendo: “Pshe, están bien, son bonitas” con cara de indiferencia, porque pensaré que he fracasado en mi objetivo.
Doktor Jeckill. Mayo de 2008.


Comentarios(22)
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Espero que sea de vuestro gusto y que disfrutéis de los nuevos cambios e incorporaciones al blog.
aunq hace poco que me he trasladado a estas tierras, y la verdad que conozco poco de por aquí. Así que si sabes de alguna concentración motera por estas zonas, y no te importa... dimelo, ya que en casa nos gustan las motos, aunque nada que ver la nuestra con las harleys....un saludo!
Sin la brisa marina del amanecer en el rostro
sin el tintineo de la mesana en una noche de calma.
Así te sientes varado en tierra firme.
Con el olor ocre de la bebida y el abandono en un puerto cualquiera
echas de menos el olor del salitre de las grandes masas de agua.
Marinero varado en recuerdos y soledad.
Recuerdos de grandes batallas contra enormes olas
y la lucha contra el poder de las tormentas.
La caricia de amores lejanos
... en la distancia y en el tiempo
noches de sudor entre calores tropicales.
El esfuerzo de izar la mayor y su visión majestuosa a barlovento
o las noches de calma rotas por la compañía de delfines.
El peligro de lo intangible en la soledad de la nada
poco tiene que ver con tu actual soledad y el peligro de tu melancolía.
Neptuno te reclama, marinero.
No estas hecho para un seguro puerto de mar.
Vuelve a la inmensidad de la mar océana
Lugar en donde mora la libertad de tu alma.
Allá donde cantos de sirena te atraen peligrosamente
y brisas favorables te impulsan lejos de su influjo.
Allá donde tu destino esta tatuado en cada parte de tu piel
y pendientes en tu oreja certifican tu regreso del infierno mil veces.
Sin la brisa marina del amanecer en el rostro
sin el tintineo de la mesana en una noche de calma.
Así te sientes varado en tierra firme.
Doktor Jeckill. Agosto 2008.
Cuando estás a la vuelta de casi todo en la vida y nada te sorprende, manteniendo tu rostro impasible ante las emociones humanas.
Cual jugador de póker, ocultas tus sentimientos tras una mueca a medio camino entre el dolor y la risa.
Observas un punto concreto del infinito... o del fondo del vaso de tu whisky.
Desde el final de la barra observas el circo que representan los demás clientes de un bar a media luz.
Desde el rincón mas oscuro siempre. Para observar en silencio y en paz, sin ser observado y sin que nadie te moleste.
Raza peculiar de perdedores, con la literatura de Bukowski como biblia y la enseña rebelde de Dixie como bandera.
Oliendo a metal y cuero viejo. Consumiendo litros y litros de cerveza.
Cada noche cierras los ojos y te duermes, esperando a la dama negra que te impida despertar a la mañana siguiente... para continuar un día mas viviendo en un mundo que ya no te aporta nada.
De vez en cuando un cuerpo femenino y suave. Unas efímeras caricias de mujer en la oscuridad de un cuartucho.
Y soñar con ese momento saboreando su recuerdo los meses venideros.
Gente que discute y se preocupa... por cosas que a ti, dejaron de preocuparte hace ya tiempo.
Problemas que ya apenas lo son.
Tu prefieres oler la hierba mojada tras la tormenta, o llenar el depósito de tu moto y enfilar la carretera hacia ningún sitio.
Sin origen ni destino. Sin penas ni alegrías.
Tan solo un cúmulo de sensaciones ya conocidas, pero agradables.
El viento en tu ropa, el sol en tu cara y el infinito como punto de destino en tu viaje a ninguna parte.
No lloras porque hace años que se te secaron las lágrimas en un cubo de sal. No ríes porque tu risa se la llevó aquella mala mujer.
No te importa importarle a nadie porque a ti ya nadie te importa.
Un decrépito pianista de blues y un viejo violín interpretan la banda sonora de tu vida.
Y unos recuerdos que el tiempo borra o minimiza, representan tu único equipaje.
Rodando hacia el anochecer de un camino cualquiera, hacia el ocaso de tu existencia.
Estás y no estás. Tu cuerpo se mueve, pero ya no siente.
Tu alma siente, pero apenas lo percibes.
Un corazón que sirvieron hace años en una hamburguesería de la parte vieja de una ciudad cualquiera, una camarera de dorados cabellos y pechos firmes y siliconados.
Hacia el ocaso ruedas, esperando que las estrellas de la noche que observan silenciosas la sinuosidad del haz de luz de tu moto en una carretera solitaria, te llamen para que tu formes parte de ellas alguna noche en el firmamento. Y dejar de una vez por todas el infierno infinito de la indiferencia que representa tu vida.
Doktor Jeckill.Agosto de 2008.
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